Cold war es una película polaca rodada en blanco y negro, con una fotografía extraordinaria y una banda sonora sorprendente. Su aparente sencillez encierra una metáfora sobre las barreras emocionales y los obstáculos sociales en el desarrollo de las relaciones, en la que se muestra cómo la inseguridad y el ego pueden boicotear el amor tanto o más que los límites externos. Una obra llena de sensibilidad, oscura y luminosa a la vez, como el contraste entre los personajes y la belleza de sus imágenes.


