Por fin vi «la película» del 2019.
Muchos me han preguntado «¿realmente te parece como para ganar tantos Oscar?»
Partiendo de que los premios no son muy fiables para mí, sobre todo los Oscar, lo cierto es que la película resulta un engranaje perfecto de varios aspectos importantes en una cinta: guión, interpretación, ritmo, estética, mensaje de fondo.
En el sentido más cinematográfico, su originalidad estriba en un guión que empieza como una comedia negra y en un giro sorprendente deriva hacia el thriller y el drama, hacia una apoteosis con tintes de Álex de la Iglesia, salvando las distancias (no me gusta mucho Álex de la Iglesia).
Lo más interesante lo encuentro en su mensaje de crítica social. Los personajes son representativos (casi estereotipos) de una clase social y encarnan sus defectos. En esta película nadie es inocente y todos reciben el castigo que corresponde a los «pecados» de la clase social a la que pertenecen, unos por mentirosos, otros por soberbios, unos por aprovechados, otros por indiferentes, todos por insensibles y egoístas. Mundos separados que contemplan a los demás como piezas u objetos para sostener su mundo particular.
El valor de la película se revela en el planteamiento de esta fábula social, en el mantenimiento del suspense y del juego de apariencias que se van desvelando, pero sin negarle mérito, me recordó un poco a la japonesa Un asunto de familia, lo cual le resta algo de frescura.
Con todo una película interesante que ha merecido mucho la pena ver.


