La última película de Shyamalan, *Old» («Tiempo» en España) es tan inquietante y filosófica como las anteriores. Encontramos algunos de sus temas favoritos: las relaciones familiares, los problemas de comunicación, los interrogantes sobre la finitud de la vida, la trascendencia y la esencia de la naturaleza humana, y por supuesto el uso del elemento sobrenatural como revelador de todo lo anterior.
En este caso el escenario es una playa, que paradójicamente constituye un ámbito cerrado y opresivo para los personajes. El misterio se manifiesta en las barreras invisibles que impiden salir de la playa (como una referencia a El ángel exterminador, de Buñuel) y en la alteración del desarrollo del tiempo y sus efectos, que se convierte en una magnitud líquida y sin reglas.
Me ha gustado el planteamiento y el tratamiento del suspense, basado en el desconcierto y el miedo, y cómo se revela la psicología y las relaciones de los personajes dentro de la acción.
Lo que menos me gustó fue la resolución, demasiado explícita, y algún punto de truculencia que me pareció innecesario, pero el conjunto no desmerece, es una película interesante que merece mucho la pena ver.


